viernes, 13 de octubre de 2017

LA VIDA DE RAYMOND CHANDLER

La vida de Raymond Chandler
Frank Macshane
Alrevés, 2017




De un tiempo a esta parte, afortunadamente, el género Noir suscita tanto interés como para que no quede circunscrito a la celebración de la veteranísima Semana Negra de Gijón. Granada Noir, Pamplona Negra, Getafe Negro, Las Casas Ahorcadas de Cuenca, el Congreso de Novela y Cine Negro de Salamanca y Valencia Negra se han hecho un hueco en la programación cultural española trazando un muy interesante circuito donde los escritores del género, cineastas, guionistas y sobre todo lectores, se encuentran y disfrutan de uno de los géneros más disruptivos de la historia literaria del siglo XX (y XXI). Si hay un nombre que aúna esa ascensión al reconocimiento artístico y la lealtad a una creación de género ese es el de Raymond Chandler.
Con motivo de la programación de Granada Noir (del 29 de septiembre al 8 de octubre de este año) se presenta la reedición de la biografía de Raymond Chandler publicada por Bruguera originalmente en 1977. El completísimo trabajo de Frank MacShane, La vida de Raymond Chandler, con traducción de Piral Giralt lo recupera la editorial barcelonesa  Alrevés, cuando se cumplen cuarenta años de su primera edición.
Chandler fue un escritor que no fue escritor durante gran parte de su vida. Americano de nacimiento, por accidente, británico por formación y afecto, fue californiano nómada que inquieto, vivió en una continua mudanza. De carácter arisco, se casó con la mujer de un amigo –cuyo hijo luchó junto a él en la Gran Guerra- que tenía casi veinte años más que él. Borracho y mujeriego en diversas etapas, contable y aburrido oficinista, el pulp y Hollywood le dieron la oportunidad –y la aprovechó- de poder dedicarse en los últimos veinte años de su vida de sufrir y disfrutar de la creación de historias.
De su exigente trabajo surgió Philip Marlowe, ese detective duro y sentimental que desbrozó la senda abierta por Hammet y elevó el género Noir, lo puso en los anaqueles de las bibliotecas y los escaparates de las librerías –ya no solo en los kioskos-, lo editó en rústica y tapa dura, y forjó la idea –un continuo que llega hasta hoy- por el cual el crimen es cuestión social: corrupción política, dinero público para negocio privado, odio racial, violencia machista; no solo un juego de ingenio que reta al lector. Los jarrones venecianos expulsados al callejón fue la imagen recurrente (Chandler se la aplicó a Hammet en su ensayo El simple arte de matar, 1944). Aquellos jarrones de los saloncitos de palacetes londinenses de Agatha Christie que presenciaban los crímenes eran sustituidos por los gatos mudos que sobreviven entre la basura y la podredumbre de los callejones de los bajos fondos. Junto con Hammett –con quien tan poco coincidió- son renovadores y maestros indiscutidos del género policiaco. Las siete novelas de Chandler son de una categoría literaria sorprendente en un campo en el que ningún lector, hasta aquel momento, esperaba tal calidad. Europa supo reconocérselo pronto. Chandler reveló el lado oscuro de la opulenta sociedad californiana en novelas como El sueño eterno, La hermana pequeña y El largo adiós. Ni es habitual en el perfil su tardía llegada al mundo literario ni su vida de insólito aislamiento. Por ello, porque muy poco se sabía de Chandler resulta imprescindible el estudio de Frank MacShane, quien se nutre del testimonio de quienes conocieron al escritor, de su correspondencia y sus textos inéditos.
El libro de Alrevés, una de las editoriales españolas que mejor catálogo negro presenta en España y que con más decisión apuesta por autores jóvenes, explica mucho sobre la evolución del hardboiled y sobre la vida exigente del escritor exigido de sí mismo. La vida de Chandler no fue apasionante, es cierto, pero hizo de la pasión su vida.


Alfonso Salazar

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